Aunque el punto geométrico es una localización y “es invisible" (Vassily Kandinsky, "Punto y línea sobre el plano"), en música lo podemos utilizar como símbolo y referencia para realizar el mínimo sonido posible, el más breve. El punto, sea nota con altura determinada, indeterminada, sonido o ruido, es nuestro primer elemento para interpretar: esta “autosuficiencia” lo convierte en el mínimo objeto sonoro con significado. A partir del momento en que el estudiante puede interpretar un sonido, esta “mínima forma temporal” la podremos situar en un momento concreto del tiempo; para definir este punto hay que rodearlo de silencio. Desde este punto inicial podemos ir añadiendo elementos: repeticiones, otras notas por grado conjunto, nuevos intervalos y cambios en las duraciones. El proceso que he seguido lo divido en varios niveles, en cada uno de los cuales se incorporan nuevos elementos: primero se interpretarán tres alturas diferentes, que nos permitirán llevar a cabo las p...
Jesús Rodríguez Picó
Sobre música clásica y contemporánea. Apuntes de pedagogía musical