A partir de los años cincuenta del siglo XX, diferentes compositores empiezan a utilizar las posibilidades escénicas que ofrece la interpretación de música en un escenario. ¿Por qué no intervenir y decidir sobre lo que sucede en el escenario e incorporarlo al resultado de la obra?
Un compositor que creó un importante catálogo de “teatro instrumental” fue Mauricio Kagel. Tanto las obras para uno o dos intérpretes, como "Atem", hasta las grandes construcciones “operísticas”, como “Staatstheater”, están todas concebidas usando el sonido, el gesto, el movimiento, el vestuario, etc. Las partituras recogen minuciosamente cada uno de estos aspectos para crear un efecto a menudo sorprendente e impactante.
Una forma de utilizar y organizar la “teatralidad” de una representación, que me ha parecido muy útil, es la formulada por teóricos vinculados al teatro como Michael Kirby. Este profesor y escritor proponía en el libro “The Art of Time”, a finales de los años sesenta, el evento como acción “no matrizada”, o sea que “el músico no trata de ser otro que él mismo”, no hace un papel externo a su propia profesión; los eventos son acciones completas en sí mismas y habitualmente breves.
En Cataluña ha habido diferentes iniciativas para crear este tipo de representación, Joan Brossa escribió numerosas acciones musicales, como por ejemplo la "Suite Bufa, Acción musical en dos partes", con la dedicatoria “A Josep-M Mestres y por petición suya”. El planteamiento es muy claro: breves acciones muy definidas y diferenciadas. En la acción musical hay que detallar los movimientos de los personajes, los gestos y los sonidos (o la música) que realizan, todo muy bien especificado en el texto y en la partitura.
El compositor Josep Maria Mestres Quadreny fue incorporando en su catálogo varias acciones musicales. A partir del año 1959, con la ópera "El gancho", con texto del poeta Joan Brossa, se inicia una colaboración que incluye ópera, ballet y acciones musicales. Como explica Luís Gasser en “La música contemporánea a través de la obra de Josep Maria Mestres Quadreny”: “La selección y organización de los sonidos era trabajo del músico, la construcción escénica con ellos, la del poeta”.
Una de las acciones musicales de Mestres Quadreny fue “L’armari en el mar”, obra estrenada en el Teatre Lliure en el año 1978 y dirigida musicalmente por Carles Santos. En este estreno pude participar como clarinetista y experimentar el impacto que pueden crear en el público la imprevisión y la sorpresa de las acciones.
A causa de este interés por el teatro musical, algunas de las obras que compuse entre los años 1976 y 1978 fueron escritas como acciones musicales, por ejemplo, “Autour de la lune”, estrenada en la ciudad francesa de Perpiñán por el pianista Jean Pierre-Dupuy.
¿Y si la acción musical se incorporara a obras interpretadas por niños y jóvenes?
Tuve la oportunidad en el año 2009, como profesor en el Centre de les Arts de l’Hospitalet (EMMCA), de participar en varios proyectos con un amplio margen para innovar, uno de los primeros se realizó en una escuela de primaria, donde los alumnos tenían que crear una acción musical alrededor de un tema concreto: los números.
“Bienvenidos a los números” es una acción musical dividida en 12 situaciones teatrales y una partitura, y se estrenó en el Teatro Juventud de L'Hospitalet de Llobregat.
Los intérpretes eran alumnos del Colegio Pep Ventura, y utilizaban la voz, el movimiento y la percusión (4 cajas chinas, 2 claves y 4 xilófonos).
Las características principales de la obra eran:
-La situación en el escenario, en forma de arco, en los extremos las cajas chinas y las claves, y delante los 4 xilófonos.
-Pequeños grupos de intérpretes (3 o 4) pasaban delante del escenario e “informaban” al público del título de la obra; a continuación, interpretaban la primera canción: “Canción de la presentación de los números” (Ej. 11).
-Las voces estaban divididas en dos grupos, siempre con voz hablada. El primer grupo decía: “Simetría”, el segundo respondía: “Airtemis”, a continuación, interpretaban la “Canción de la simetría” (Ej. 12).
La obra finalizaba con una “fuga” a tres voces. Mientras los xilófonos interpretaban la “Canción de la simetría”, el resto con voz hablada interpretaba, de manera sucesiva, el siguiente texto:
1 2 3 4 5 6
2 4 6 8 10 12
6 9 12 15 18
Unos meses después, en el colegio Ramón y Cajal de L'Hospitalet de Llobregat creamos “Paisajes”, otra acción musical con la proyección de algunas imágenes. El proyecto lo dirigimos e interpretamos los profesores de clarinete y de violín, y algunos alumnos añadieron música de sus países de procedencia.
Las acciones fundamentales de “Paisajes” fueron:
Primera imagen, paisaje nevado:
-Intérpretes en el suelo en posición de caracol y tema “silencio” (improvisación lenta de clarinete a partir de la escala de re pentatónica).
-Trinos interpretados por el clarinete, muy lentamente los alumnos se ponen de pie.
-Tema de los “copos”, cromatismo descendente “suave” del clarinete, los niños y niñas vuelven lentamente hacia el suelo.
-En el suelo, “Canción del muñeco de nieve”, boca cerrada (Ej. 13).
Final: silencio y quietud. Estáticos. Se escucha un "cucú" lejano.
Segunda imagen, paisaje con animales:
-Los niños que lo desean hacen sonidos “de la selva”.
-Ritmo de tambor; todos, siguiendo el ritmo, se colocan en línea frente al público.
-Melodía “sinuosa” (violín) para acompañar los movimientos imitando animales; cada alumno ha elegido su preferido. Empiezan los movimientos todos a la vez.
-Ha llegado el momento de ir a dormir; dos niñas cantan en árabe una canción de cuna de Marruecos; despacio, los alumnos, imitando a los animales, se van durmiendo. Noche en la selva (se duermen), sonidos de pájaros. Vuelve el silencio.
Estas dos acciones musicales son dos pequeños ejemplos de las enormes posibilidades que tiene crear un “espectáculo” con grupos de niños y jóvenes utilizando el sonido, el gesto, el movimiento, el vestuario y la escenografía, además de los recursos que se encuentran en su entorno. Cualquier grupo puede, primero, sentirse partícipe de la creación y, después, representarla ante el público; el éxito está asegurado.
Jesús Rodríguez Picó
