Aunque el punto geométrico es una localización y “es invisible" (Vassily Kandinsky, "Punto y línea sobre el plano"), en música lo podemos utilizar como símbolo y referencia para realizar el mínimo sonido posible, el más breve. El punto, sea nota con altura determinada, indeterminada, sonido o ruido, es nuestro primer elemento para interpretar: esta “autosuficiencia” lo convierte en el mínimo objeto sonoro con significado.
A partir del momento en que el estudiante puede interpretar un sonido, esta “mínima forma temporal” la podremos situar en un momento concreto del tiempo; para definir este punto hay que rodearlo de silencio. Desde este punto inicial podemos ir añadiendo elementos: repeticiones, otras notas por grado conjunto, nuevos intervalos y cambios en las duraciones.
El proceso que he seguido lo divido en varios niveles, en cada uno de los cuales se incorporan nuevos elementos: primero se interpretarán tres alturas diferentes, que nos permitirán llevar a cabo las primeras melodías y continuar con canciones populares al unísono; finalmente incorporaremos una segunda voz.
1. Las tres primeras notas
Hay varios métodos que plantean la interpretación de una primera nota como punto de partida. "Standart of Excellence" (Bruce Pearson San Diego, California: Neil A. Kjos Music Company, 1993), se inicia con la interpretación de la nota re3, con las correspondientes transposiciones de acuerdo con las características de los instrumentos del grupo. Inmediatamente, se añaden dos notas más: do3 y sib2. Las primeras piezas están escritas a partir de una nota rodeada de silencio (Ej. 2); poco después encontramos las tres notas, con posibles repeticiones (Ej. 3) y, finalmente, fragmentos con duraciones más breves (Ej. 4).
Para facilitar la interpretación de estas primeras partituras, podemos añadir dos recursos:
- Percusión: uno o varios alumnos interpretan el ritmo de cuatro notas (negras) en los compases de silencio o también coincidiendo con los otros instrumentos (Ej. 5).
Esta primera práctica con las tres notas y los ritmos básicos, permitirá la interpretación de numerosas piezas breves.
2. "Cardiff by the Sea", "Hot Cross Buns"
Es difícil encontrar dos canciones que por su sencillez sean tan “efectivas” y faciliten tantas combinaciones para adaptarlas a las características del grupo.
Los ocho compases de "Cardiff by the Sea" se dividen en cuatro grupos de dos. El primer grupo y el tercero son idénticos; en el segundo y cuarto, los intervalos cambian de dirección. Esto permite:
- Trabajar cada grupo individualmente.
- Distribuir cada parte entre los alumnos.
Además, hay la posibilidad de añadir percusión, coincidiendo con los silencios y para destacar el final (Ej. 6).
"Hot Cross Buns" propone un paso adelante, ahora nos encontramos con una nota más breve: la negra.
“El éxito” de esta canción es a causa de una estructura 4+2+2 que podemos interpretar como pregunta y respuesta.
1. La pregunta: los primeros cuatro compases, repitiendo dos veces las tres notas descendentes que ya conocemos.
2. La respuesta empieza con dos notas repetidas cada una cuatro veces y, para crear contraste con los anteriores compases, con una duración menor.
3. Los dos compases finales retoman el inicio, ahora como despedida.
Del mismo modo que en la canción anterior, esta también se puede dividir y distribuir entre los diferentes grupos de estudiantes.
Del mismo modo que en la canción anterior, esta también se puede dividir y distribuir entre los diferentes grupos de estudiantes.
Aprovechando las diferencias de las dos partes de la canción, resulta atractivo para los intérpretes incorporar percusión para subrayar los diferentes motivos, y también destacar el carácter decidido y un poco insistente de las negras (Ej. 7).
Hacer participar al público (u otro grupo de estudiantes) es muy efectivo, por ejemplo, acompañando con palmas (clapping) sobre el segundo y cuarto tiempo, facilitando de esta manera la intervención de todos los asistentes al concierto. Para destacar el final, podemos interpretar la última nota con un trémolo.
3. Baladas, preguntas con respuesta
Las cuatro baladas están formadas por cuatro breves melodías, seis compases las tres primeras y ocho la cuarta. Cada melodía está dividida en dos partes; por consiguiente, tenemos ocho fragmentos. Podemos utilizar este material de diversas maneras:
1. Se interpreta cada melodía entera, individualmente o en grupo.
Hacer participar al público (u otro grupo de estudiantes) es muy efectivo, por ejemplo, acompañando con palmas (clapping) sobre el segundo y cuarto tiempo, facilitando de esta manera la intervención de todos los asistentes al concierto. Para destacar el final, podemos interpretar la última nota con un trémolo.
3. Baladas, preguntas con respuesta
Las cuatro baladas están formadas por cuatro breves melodías, seis compases las tres primeras y ocho la cuarta. Cada melodía está dividida en dos partes; por consiguiente, tenemos ocho fragmentos. Podemos utilizar este material de diversas maneras:
1. Se interpreta cada melodía entera, individualmente o en grupo.
2. Se puede interpretar el primer grupo (impares) y los otros alumnos el segundo (pares), en forma de pregunta y respuesta.
3. Podemos adivinar qué pregunta se interpreta y “contestar” con el fragmento que le corresponde. Esta estructura, planteada aquí de una manera básica, es un punto de partida de una de las formas fundamentales de la interpretación: la antífona; más adelante ampliaremos esta manera de alternar las intervenciones.
Las cuatro baladas proponen un pequeño paso adelante; en relación con las piezas anteriores, ahora encontramos una mayor combinación de intervalos y una estructura más compleja. Continuamos con los materiales aprendidos sin añadir nada más: las tres primeras notas, intervalos de segunda y tercera, y duraciones de uno y dos tiempos (Ej. 8).
4. Dos canciones a dos voces
De las varias publicaciones de música tradicional catalana, he elegido dos canciones del "Llibre de cançons" de Joaquim Maideu. Son dos canciones para niños que se caracterizan por usar pocas alturas y tener un ritmo claro y fácil de memorizar.
La quinta descendente con que empieza "Bim, Bom" define la canción; el mismo intervalo descendente y ascendente, con unos cambios de ritmo, nos sugiere el sonido de unas campanas. La obra ofrece varias posibilidades; en la versión que recomiendo he añadido una segunda voz, solo utilizando dos alturas.
Posibilidades:
1. Se puede interpretar únicamente la primera voz; es la melodía completa de la canción.
2. Interpretar a dos voces, ofrece la posibilidad de trabajar acordes básicos y un ritmo no siempre coincidente entre las voces.
Un efecto muy atractivo, para los intérpretes y el público, es el de repetir varias veces los dos últimos compases e ir disminuyendo hasta llegar cerca del silencio, un efecto que puede tener una componente visual y teatral (Ej. 9).
1. Se puede interpretar únicamente la primera voz; es la melodía completa de la canción.
2. Interpretar a dos voces, ofrece la posibilidad de trabajar acordes básicos y un ritmo no siempre coincidente entre las voces.
Un efecto muy atractivo, para los intérpretes y el público, es el de repetir varias veces los dos últimos compases e ir disminuyendo hasta llegar cerca del silencio, un efecto que puede tener una componente visual y teatral (Ej. 9).
La canción "Tres triques" está escrita con tres notas. Encontramos una misma frase, con inicio anacrúsico, repetida tres veces: la primera y la segunda idénticas, la tercera prepara el final “sorpresa” con intervención de la voz.
Para subrayar el efecto final de la voz, he añadido dos intervenciones de percusión, justo antes de las dos onomatopeyas.
Del mismo modo que en la canción anterior, "Tres triques" se puede interpretar solo la primera voz, o bien la versión a dos voces. Ahora el movimiento de la segunda voz no va siempre en paralelo; establece algún breve movimiento oblicuo con la primera (Ej. 10).
La intervención de la voz tiene que ser hablada, sin entonación precisa, aunque en la partitura encontramos escrito un intervalo concreto, primero ascendente y después descendente; hay que tomarlo como una indicación aproximada.
A partir de ahora podemos añadir más voces y crear pequeñas formas con personalidad propia, así ampliaremos y diversificaremos las posibilidades del grupo de intérpretes.
Jesús Rodríguez Picó
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