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Términos de referencia (Fragmento de "Hacia la orquesta)

 

Algunas palabras de referencia para crear un nuevo repertorio para niños y jóvenes.

Asequible

"Si la tarea es demasiado fácil, estimula nuestro deseo de bienestar, pero nos aburre. Si es demasiado difícil, nos disuade” (José Antonio Marina, "Los secretos de la motivación"). En este difícil equilibrio entre el repertorio asequible y el complejo, a menudo gana la segunda opción. El repertorio de nivel mediano y superior es extenso, a diferencia del que pueden interpretar los grupos y orquestas de un primer nivel.

Componer teniendo en cuenta las posibilidades de cada instrumento hará que el intérprete se sienta más seguro y convencido de que sus capacidades le permitirán “resolver” la partitura. Eliminemos los obstáculos técnicos innecesarios.

Lógica

Es sorprendente cómo los niños y los jóvenes perciben la lógica de la obra, por compleja u original que sea. A medida que se avanza en los ensayos y se van conociendo los elementos que constituyen la composición, la comprensión de la obra aumenta. El recorrido del intérprete para ir entendiendo gradualmente los elementos de la obra empieza por la partitura individual, después por los instrumentistas del entorno y finalmente por el grupo entero. Los intérpretes, paso a paso, comprenden el sentido de la composición; son conscientes de la necesidad de ser precisos para “encajar” en el contexto lógico que determina la personalidad de la obra.

Imprevisible

Aunque formalmente lógica, la composición tiene que procurar que ciertos tipos de tópicos musicales o estereotipos no creen una sensación de monotonía o de déjà vu. Si hemos tratado del equilibrio técnico, también hay que tener en cuenta el relacionado entre las estructuras conocidas o próximas a los materiales de estudio, las técnicas fundamentales de cada instrumento y los elementos originales que dan singularidad a la composición. En páginas anteriores hemos propuesto algunos de estos elementos de contraste y mostrado cómo las diversas músicas de los últimos tiempos nos facilitan estos nuevos recursos.

Flexible

Al empezar los ensayos, la composición tiene que proponer un material concreto, pero dejando abierta la posibilidad de una modificación posterior. Al comienzo no hay que dar la obra por acabada; no pretendamos que la finalidad de los intérpretes sea “reproducir” fielmente la partitura desde el inicio, como un texto cerrado.

De acuerdo con la respuesta de los intérpretes, se tendría que poder modificar y precisar la obra, adecuándola al grupo. Escuchar la opinión de los niños y jóvenes hará que su intervención los acerque a la composición; obra abierta al inicio de los ensayos, obra cerrada al final.

Evidenciar

Un joven con su instrumento es una imagen que habitualmente conmueve e impresiona al público: el instrumento, la posición corporal, los movimientos, el aspecto concentrado...

Todo este combinado visual y sonoro tiene que poder manifestarse; después del trabajo hace falta que las habilidades adquiridas se compartan y puedan ser percibidas por el entorno inmediato (compañeros y profesores) y más adelante por el público.

“El deseo de demostrar las habilidades y de enfrentarse a los retos es una necesidad natural del ser humano” (José Antonio Marina, "La educación del talento"). La percepción de una actividad aprendida provoca un mayor interés y motivación para continuar creciendo. Estas habilidades no tienen que ser exclusivas de unos determinados alumnos: todos los niños y jóvenes pueden interpretar y participar en grupos de música.

Ha de favorecerse que los intérpretes tengan una clara evidencia de lo que han aprendido y de la necesidad de su difusión.

Progreso

Este aprendizaje necesita un recorrido. El punto de partida a menudo puede desasosegar, ¡qué simple y a la vez qué difícil! ¿Hacia dónde iremos? ¿Cuál será el resultado? Dudas iniciales que pueden crear desconfianzas sobre el interés del ensayo; a veces se ven algunas caras de preocupación. ¿Merecerá la pena? La primera trampa donde podemos caer: el aburrimiento.

Para evitar esta sensación, algunas consideraciones:

- Dinamizar las intervenciones: breves, concretas y diversificadas. Contraponer las intervenciones parciales y las de todo el grupo.

- Desde los primeros ensayos se tiene que empezar a entender el porqué de cada intervención. Poco a poco las piezas irán encajando; si establecemos objetivos intermedios, haremos que la obra avance en escalones fáciles de entender.

- Experiencia del progreso: a medida que los ensayos avanzan, el intérprete ve la diferencia; lo que antes parecía casi imposible, ahora se empieza a resolver. Podemos empezar a anticipar el resultado final.

El equipo

Todo lo explicado hasta ahora pide un trabajo de grupo; sin equipo no hay proyecto. Hemos hablado de encajar; cada intérprete es una pieza de un puzle; la música en grupo requiere el trabajo participativo y el intercambio. Los intérpretes dialogan, expresan sus opiniones, sus dudas; "¿cómo lo haces?" se convierte en una pregunta habitual. Hay que encontrar momentos del ensayo en que se puedan establecer estos intercambios.

Los diversos niveles que conviven en una orquesta son una característica fundamental que da personalidad al grupo. En un proyecto en común, todo el mundo cabe. Transmitiremos la idea de que “el entrenamiento” va dirigido a un objetivo; solo podremos llegar a la meta si existe este sentido de pertenencia.

Es posible que se manifiesten algunas individualidades que quieran interpretar pasajes a solo; el diálogo entre solista, o solistas, y el grupo sirve para añadir contraste al resultado musical.

Facilitar

Era la tarde de un martes; como siempre, un grupo de niños y niñas entró en la clase. Cada cual dejó el estuche en un punto determinado; hablando y contentos, se fueron sentando en sus sillas. Empezábamos una nueva obra para conjunto.

Empezó el ensayo y, de repente, oigo un sonido frullato interpretado por una flauta, un sonido que no estaba previsto. Miro a Eduard (un niño diagnosticado con TEA) y nos cruzamos una mirada; yo le sonrío, pero él me mira serio. Repetimos el fragmento y la situación se repite; los niños y niñas de la orquesta ríen ruidosamente. Ningún problema, tomé nota y añadimos un solo de flauta; a partir de ese momento la pieza incluyó un decidido solo "frullato" para flauta.

Para hacer asequible la composición, eliminamos los obstáculos, adecuamos las necesidades técnicas a los recursos que los niños y los jóvenes tienen, pero también escuchamos con detenimiento a cada intérprete, cuáles son sus facilidades y sus dificultades. El resultado final tiene que adaptarse y reflejar la diversidad, cada cual según sus posibilidades.

Recompensa

Primero la espera; participar en un concierto requiere a menudo esperar. Este es el paso previo donde se mezclan la inquietud y la ilusión, uno de los momentos más intensos del día del concierto.

Luego la salida al escenario, situarse, las luces, el silencio inicial... y por fin empieza la obra. Esta experiencia única acaba con los aplausos, bravos y silbidos de aprobación que representan el premio, el elogio merecido.

Hemos establecido un vínculo entre profesores, niños y jóvenes, y también con el público, un vínculo social nuevo e intenso.

El concierto se convierte en el vértice donde coinciden el resultado del trabajo y el contacto con el público, el punto final de todo un largo recorrido.

Jesús Rodríguez Picó

Texto completo en:

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